
¿Mi primera memoria USB? Pues este Creative MUVO TX de 256MB, mi primer reproductor de música mp3, disponible en 2004. Era un concepto muy práctico por que, a parte de ser un reproductor (utilizaba una pila), para trasladar las canciones a su memoria solo teníamos que conectarlo al puerto USB del ordenador, arrastrando y soltando los archivos de un lado al otro.
¿Cuál es el actual cometido de una memoria USB? ¿El simple almacenamiento de archivos? ¿traslado de datos? En mi caso, y en mi opinión, las memorias USB pueden aprovecharse como algo más que un simple almacenamiento de archivos y carpetas, ya sea como copia de seguridad o para trasladar datos. Y de hecho, gracias a la electrónica de consumo, las memorias USB cumplen una función muy amplia en el empleo diario por parte de los usuarios, en su uso personal.
Si bien es cierto que las memorias USB que utilizo tienen una obvia función de almacenamiento, día a día tienen una importancia clave en la forma en la que invierto mi tiempo de ocio: para ver películas y series, y escuchar música. Cuento con tres soluciones, una DataTraveler de 8GB y 16GB de Kingston, y una Ultra 16GB de SanDisk, en los tres casos el perfecto soporte para mi tiempo libre. ¿Cómo las utilizo? Hoy en día, las televisiones, los equipos de Home Cinema, los proyectores, los reproductores Blu-ray y DVD, los media players, los discos duros multimedia y los autorradios para el coche…. cuentan con un maravilloso puerto USB lector de los medios más populares (DivX y mp3 por excelencia), lo cual supone todo un mundo de ventajas a la hora de reproducir los medios digitales que tenemos al alcance.
¿Donde tenemos guardadas las grandes cantidades de información que nos descargamos o compramos online? Está claro, en el disco duro de nuestro PC/Mac (que tendrá entre 320GB y 2TB de espacio). Por tanto, teniendo todo lo que nos interesa en un lugar, lo más práctico es mover las pequeñas cantidades de información que vayamos a necesitar en un momento dado…. a través de ligeras y pequeñas unidades de almacenamiento. He sido usuario de discos duros multimedia, pero lo cierto es que me acaban cansando y terminan por convertirse en unidades externa de apoyo para copias de seguridad: si nuestro PC es de sobremesa, da pereza llevar el disco de un lado a otro para copiar el último álbum de música o película adquirida.

En mi salón cuento con tres elementos principales: una televisión LG, un dispositivo Smart TV de LG y un viejo receptor A/V de Pioneer. Tanto la televisión como el Smart TV tienen dos puertos USB lectores de medios digitales, y el receptor A/V cuenta con la tecnología que necesito para disfrutar de un buen sonido. ¿No es sumamente práctico insertar la memoria USB en el puerto USB del ordenador, copiar los archivos que necesitamos y luego ir al salón para reproducirlos? Los discos duros multimedia (o los discos duros externos también) almacenan demasiada información a tratar a través de las interfaces de usuario de las TVs o lectores de medios, y muy probablemente habrá un exceso de datos que no vayamos a utilizar. ¿Por qué no simplificar? ¿Por qué no tener en un momento dado aquellas música o vídeos que sepamos vayamos a aprovechar?
En los 16GB de memoria de un pendrive caben perfectamente 100 álbumes de música en calidad 256kbps, y más de 25 capítulos de 40 minutos de duración de una serie de TV, lo cual nos debe dar una idea de lo práctico que puede llegar a ser manejar una solución de almacenamiento ligera y de pequeñas dimensiones. Yo lo tengo claro: el Smart TV es mi reproductor de música para el salón, para escucharla a través de 5 altavoces; mientras que mi televisión actúa principalmente como reproductor de vídeos. Por supuesto, la entrada óptica SPDIF de mi receptor A/V procesa el sonido que proviene tanto de la TV como del dispositivo Smart TV. Todo lo que necesito, en la palma de la mano: una memoria de 16GB para música, y otra de 16GB para vídeos.

Hasta ahora he estado hablando del salón de mi casa, pero debemos tener en cuenta que es más fácil desplazar un dispositivo pequeño que todo un disco duro multimedia, especialmente si sabemos que en “nuestro destino” contaremos con un lector USB de medios en: televisiones de hoteles, el reproductor DVD con USB de nuestra segunda residencia, los dispositivos electrónicos de la casa de un amigo… ¿Cuanto espacio ocupa en el bolsillo de un pantalón un pendrive? Yo nunca me llevo mi disco duro multimedia, al contrario, copia toda la información en la memoria USB de SanDisk… y ¡listos! Por cierto, ¿que medio utilizas para escuchar música en el coche? ¿Un CD de-con música? ¿Un iPod o iPhone? La tercera memoria USB con la que cuento, la DataTraveler de Kingston, es perfecta para aprovechar mi ya “anticuado” pero fantástico autorradio Sony: copiar la música desde mi PC al pendrive es algo rápido y simple, tanto como conectar el dispositivo a mi equipo Sony. En mi experiencia, manejar una memoria USB en el coche tiene muchos puntos a favor: espacio (evitamos un porta Cds), integridad (evitamos ralladas del CD y problemas del lector), copia de datos (es más rápido copiar archivos a un pendrive), disponibilidad (en un CD caben, más o menos un máximo de 5-6 álbumes de música), aprovechamiento (un pendrive puede borrarse, reestructurarse…).
Utilizar una memoria USB en el coche tiene mucho más que ventajas y es, en mi experiencia durante años, la mejor alternativa si cabe. Si apuramos, podemos estructurar nuestra biblioteca música en dos unidades, que igualmente ocuparán una ínfima fracción si lo comparamos con un “porta-CDs”.
La memoria USB no es solo un medio en el que destinar archivos y documentos, con el paso del tiempo ha ido aumentando sus capacidades de almacenamiento, y con ello se ha convertido, en mi opinión, en la fuente ideal desde la que reproducir películas, fotografías y música. ¿Cómo aprovechas tú esta solución tan sencilla y al mismo tiempo tan “productiva”?
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